El comienzo del ministerio de Jesús en el año 27 DC inicia con su bautismo, para luego ser impulsado o llevado por el Espíritu al desierto, como lo señala Mateo 4:1, Marcos 1:12 y Lucas 4:1. Es interesante que previo a otras actividades de su ministerio encontramos este acontecimiento, el cual nos muestra una parte importante de su obra en la Tierra. Su vida, previa a su muerte en la cruz, es tan importante como su muerte misma. Y es en este relato donde podemos visualizar que Cristo muestra que él recorrerá el camino que el pueblo de Israel debió haber caminado, pero sin las fallas y errores que ellos tuvieron.
Observemos que tanto Mateo, como Marcos y Lucas señalan que Jesús estuvo cuarenta días en el desierto.
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre
Mateo 4:2
Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían
Marcos 1:13
Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre
Lucas 4:1, 2
Es notable el paralelismo con los cuarenta años de peregrinación de Israel en el desierto. Jesús estaría en el desierto un día por cada año que el pueblo pasó en el mismo escenario, enfrentando las dificultades y pruebas que ellos llevaron. En el mapa de la imagen podemos apreciar la ruta de Israel al salir de Egipto, y los lugares de su peregrinación por el desierto.

El camino tomado nos evidencia que el plan de Dios era que el pueblo depositara su completa confianza en él. Ellos fueron conducidos a través de una ruta que los llevaba primero hacia el sur, en el Sinaí, para luego dirigirse a Canaán, el cual no es el camino más directo y fácil. En medio de la nada, Dios quería que el pueblo no confiara en sus propias capacidades para enfrentar los problemas cotidianos de la vida, sino que lo dejara todo en manos de Dios. Sin embargo, en la primera dificultad material, la falta de comida en el desierto, el pueblo no manifestó confianza, sino que la respuesta de Israel frente a esta situación fue la queja:
Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
Éxodo 16:2, 3
Sin embargo, en la misma posición, y ante el ataque del tentador, Jesús no se queja, sino que superando la misma problemática, su respuesta bien conocida fue
Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Mateo 4:4
Es notable que las palabras de Cristo son una cita directa de la escritura que encontramos en Deuteronomio 8, donde se hace más evidente el paralelismo tanto de los cuarenta años como del hambre.
Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
Deuteronomio 8:2, 3
Es en este texto de Deuteronomio que podemos ver que Jehová Dios llevó al pueblo al desierto. De la misma manera, es el Espíritu Santo quien lleva a Jesús al desierto. Por otro lado, en el desierto el pueblo de Israel debía evidenciar su fe en Dios, sin embargo, en su debilidad murmuraron y se quejaron. Pero es en este mismo escenario que Jesús vence, mostrando cómo el pueblo debía haber respondido. La respuesta de Cristo, citando Deuteronomio 8:3 nos indica que en su ida al desierto él está recorriendo el camino de Israel en perfección, siendo el modelo de lo que debía y debe hacerse.
El diablo continuó su asedio en contra de Cristo, tentándole con la adoración. Mateo y Lucas indican que
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
Mateo 4:8-10
Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
Lucas 4:5-8
Es interesante que Deuteronomio 8 después de indicar que Israel debe guardar los mandamientos y apuntar hacia el relato de los cuarenta años, señala:
Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios
Deuteronomio 8:19, 20
Jesús, de haber fallado aquí, habría sufrido como consecuencia lo que Deuteronomio señala, perecería. Sin embargo él, nuevamente vence donde el pueblo no lo hizo. Israel múltiples veces se inclinó frente a quien no era Dios, pero aquí Jesús, haciendo lo que el pueblo en su caminar no pudo hacer, responde el ataque del tentador citando nuevamente Deuteronomio:
A Jehová tu Dios temerás, y a él sólo servirás, y por su nombre jurarás.
Deuteronomio 6:13
Finalmente, Jesús también es tentado siendo llevado al pináculo del templo e incitado a arrojarse abajo.
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti,
y,
En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
Mateo 4:5-7
Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;
y,
En las manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios
Lucas 4:9-12
Jesús nuevamente cita Deuteronomio en su respuesta frente a la tentación:
No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.
Deuteronomio 6:16
El uso de Deuteronomio en estas tres oportunidades nos indica que Jesús estaba caminando el camino de Israel, pero más importante aún, es el hecho de que en lo que el pueblo de Israel no pudo vencer, él si lo hizo. El que Cristo haya enfrentado el mismo camino, pero sin pecado, nos muestra que es nuestro sustituto perfecto, y que podemos confiar en sus méritos y obra.