La armadura de Dios

La manera más usual de tratar el tema de la armadura de Dios en Efesios 6:10-18 ha sido el considerar cada una de las partes como elementos individuales que no pueden faltar en la vida de un cristiano, de forma que si alguno de estos elementos falta, caeremos en medio de la guerra espiritual mencionada en los versículos 11 y 12. Sin embargo, aquí quiero darle una nueva lectura, de manera que en realidad no son diversos elementos, sino que es solamente uno. Para ello, la clave se encuentra en el versículo 10:

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Efesios 6:10

El tema de la armadura de Dios inicia con el concepto de fortalecerse en el Señor. Y ese es el punto importante, el fortalecimiento no es debido a nuestra propia acción, sino que es en Cristo. De hecho, esta idea ya la muestra el apóstol Pablo un poco antes, en el capítulo 3:

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

Efesios 3:14-16

Aqui vemos que en primer lugar, Pablo dobla sus rodillas (oración) al Padre, lo cual sigue el modelo de oración dado por Jesús en Mateo 6, donde se indica que las oraciones se dirigen al Padre:

Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. Vaya a su cuarto, cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto..

Mateo 6:6

Y la oración es para que el Padre de fortalecimiento mediante su Espiritu. Notemos que en este texto se menciona tambien Jesús como Señor. Cada vez que hay una mencion acerca del Señor, está refiriéndose a Cristo. Por lo tanto, los dos textos de Efesios nos indican que la deidad completa trabaja en el fortalecimiento del creyente. El Padre entrega el fortalecimiento, que es en Cristo Jesús, mediante el Espíritu Santo. La obra de fortalecer es una obra divina, no centrada en nosotros, aunque opera en nosotros. Sin embargo, es Dios en su completitud quien actúalmente para ello.

Ahora que vemos que el fortalecimiento es en Jesús, podremos analizar cada una de las piezas de la armadura. La primera pieza la leemos así:

Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

Efesios 6:14

Se nos indica que debemos estar ceñidos de la verdad. Notemos que Cristo mismo menciona que

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:6

La verdad no es nada más ni nada menos que Jesús mismo. Él señala que es la verdad. Para el cristiano la verdad no es una asunto doctrinal, sino que es una persona, Jesús mismo. Por lo tanto, cuando nos indica Efesios que debemos ceñirnos con la verdad, nos dice que debemos ceñirnos de Jesús.

La segunda pieza se refiere a la coraza de justicia. Es interesante que esta imagen es una imagen ya presente en el antiguo testamento. La vemos en Isaías:

Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto

Isaías 59:17

El asunto que Isaías menciona en el capítulo es acerca de Israel como pueblo faltando al derecho, y que Dios se indigna, ante lo cual, se señala el verso 17, se viste con coraza de justicia. Notemoste también que usa la imagen de yelmo de salvación, presente también en Efesios. Es interesante ver que en Isaías, el vestirse con coraza de justicia es una alusión al carácter de Dios, un carácter justo. Esta misma justicia, como carácter de Dios, es mostrada también en Jesús, dado que el profeta Jeremias menciona que

He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra.

Jeremias 33:14-16

Notemos que acá hay una referencia mesiánica, donde se habla de Jesús como el renuevo de justicia. Y también se menciona que se le llamará Jehová, justicia nuestra. Es notable que este título le pertenece a Cristo, dado que él también lleva el nombre de Jehová (y no solo el Padre, como a veces se puede pensar). Como muestra, simplemente basta ver lo que dice Juan el Bautista en el evangelio de Juan:

Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

Juan 1:23

donde es claro que el está preparando el camino a Jesús, quien vendrá poco después que él. Sin embargo, cuando miramos la cita de Isaías directamente, ésta dice:

Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

Isaías 40:3

Y vemos que Isaías usa Jehová donde Juan dice Señor. Por lo tanto, el señor Jesús también toma el nombre de Jehová. Así, la referencia del renuevo de justicia o Jehová justicia nuestra es Cristo. Vemos que él muestra el carácter de justicia del Padre. Ellen White señala al respecto

La justicia es amor, y el amor es la luz y la vida de Dios. La justicia de Dios está personificada en Cristo.

El discurso maestro de Jesucristo 20.4

Por tanto, la segunda pieza de la armadura nuevamente señala a Cristo. La tercera parte nos dice

y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

Efesios 6:15

Normalmente se ha asociado esta sección a la predicación del evangelio como parte de la armadura, dado que menciona los pies, aludiendo a ser mensajeros de este evangelio de la paz. Sin embargo, Pablo, previamente en Efesios dice

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación

Efesios 2:13-14

Por tanto, Jesús es la paz, y asimismo

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

Efesios 2:17

Entonces, Cristo es nuestra paz, y quien da las nuevas (evangelio) de paz. Es interesante que la palabra evangelio, que se traduce como buenas nuevas, queda sin traducir como tal en Efesios 6:15, sin embargo, el sentido es que nos calcemos con estas buenas noticias de la paz, la cual es Cristo mismo, cuya obra ademas consistió en venir y anunciarse como la gran buena nueva, reconciliándonos con el Padre, dándonos paz, tal como él dijo:

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Juan 14:27

 Hasta este punto, tanto la verdad, la justicia, el evangelio de la paz apuntan a Cristo. De la misma manera, la siguiente parte:

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Efesios 6:16

Aquí también podemos ver a Jesús, ya que como dice Hebreos:

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 12:2


Jesús es el autor de la fe, y aún más, quien la consuma, es decir, quien la completa. Por tanto, el escudo de la fe, lo da y lo completa Jesús en nuestra vida.

Las últimas dos piezas las encontramos en el versículo 17:

Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios

Efesios 6:17

Ya vimos que el yelmo de salvación forma parte de la imagen vista en Isaías 59, como parte del carácter de Dios mismo. Y así como Cristo es la personificación de la justicia, la salvación también está en él, pues en el libro de Hechos encontramos:

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:12

Además, el mismo nombre Jesús, que significa “Dios es Salvación” nos muestra que él es el yelmo de salvación para nuestra vida.

Finalmente, la última pieza, la espada, ha sido considerada frecuentemente la Biblia, como parte del equipamiento y se señala la importancia de la lectura de las escrituras. Aún cuando esto es cierto, es interesante ver que normalmente se ha asociado la palabra escrita con el vocablo griego rhema, una de las dos palabras en el nuevo testamento que se traducen como palabra. La otra es logos, donde se asocia directamente con Cristo, dado que Juan utiliza esta asociaciónismo directamente en Juan 1. Sin embargo, rhema también puede indicar a Jesús, como veremos en los siguientes dos textos:

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Hebreos 11:3

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Colosenses 1:15-16

Hebreos nos muestra que el universo fue hecho por la palabra (rhemati) de Dios, mientras que Colosenses, refiriéndose a Jesús, nos indica que en él, por él y para él fue creado todo. Por tanto, la palabra de Dios es Cristo mismo.

A partir de todo lo anterior, vestirse de la armadura de Dios es simplemente vestirse de Cristo, pues todas las partes apuntan a él. Y esta idea, aunque puede sonar algo abstracta, ya la señalaba Pablo en Romanos:

sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Romanos 13:14

La única forma de enfrentar la batalla espiritual no es mediante nuestros esfuerzos, por muy bien intencionados que sean, no se trata de cuanta disciplina espiritual yo tenga, sino que se trata de Cristo, pues precisamente él es quien ya ha vencido a estas potestades de las tinieblas. No se trata de nuestros esfuerzos, se trata de los méritos de Cristo. Y esto lo obtenemos mediante la fe en él, pues el apóstol Pablo nos indica que

 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos

Gálatas 3:26-27

Así, mediante el bautismo nos vestimos de Cristo, y permitimos por fe, que él viva en nosotros, y él vence las batallas espirituales. Pero lo más importante, es que vestirnos de Jesucristo tiene como propósito mayor algo más. Volvamos a leer Efesios 3, donde vimos que el fortalecimiento viene de Dios, pero ahora también veremos cual es el fin:

 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Efesios 3:14-19

Vestirse de Jesús tiene como propósito conocer el amor de Cristo y ser llenos de la plenitud de Dios. Por lo tanto, vistámonos de Jesucristo.